En el aprendizaje del piano (y de la música en general), hay algo que quiero decirte muy claro:
Los errores son necesarios.
Equivocarte, dudar, no entender algo a la primera, repetir mil veces un compás… todo eso forma parte del proceso. Son pasos pequeños, pasos de bebé.
El objetivo no es la perfección.
El objetivo es progresar.
Como dice Julia Cameron en El camino del artista, se trata de avanzar, no de hacerlo perfecto.
El problema no es equivocarte
Cuando empiezas a aprender piano (o llevas un tiempo intentándolo), es muy fácil caer en la frustración.
No te sale, te equivocas, sientes que no avanzas… Y poco a poco aparece ese pensamiento: “igual no soy capaz”, “igual esto no es para mí”.
Si te has sentido así alguna vez, quiero decirte algo muy claro:
No eres el problema.
La frustración no aparece porque tú no valgas o no tengas capacidad, sino muchas veces por cómo se está planteando el aprendizaje. Y aquí es donde hay algo clave que necesitamos cambiar.
¿Por qué tanta frustración?
A lo largo de los años, he visto algo que se repite mucho.
En muchas academias y escuelas de música hay programas definidos desde el inicio: libros, repertorio, objetivos por curso…
Y esto no solo pasa en la educación reglada, también en la no reglada.
El problema es que, muchas veces, estos programas están pensados antes de conocer al alumno.
No tienen en cuenta:
Sus gustos
Su "nivel" real
Su ritmo de aprendizaje
Su disponibilidad
Su momento personal
Y entonces pasa algo muy importante:
El alumno intenta adaptarse al programa… en lugar de que el aprendizaje se adapte al alumno.
Cuando el alumno cree que el problema es él
He visto alumnos que llegan a pensar:
“No sirvo para esto”
“Soy malo”
“El piano no es para mí”
Y muchas veces no es cierto.
Lo que ha pasado es que:
Se les ha dado una partitura no adaptada
No se les ha explicado cómo estudiarla
No se les han dado herramientas
No se ha tenido en cuenta su proceso
Incluso, a veces, se le transmiten mensajes (directa o indirectamente) que refuerzan esa inseguridad
Y entonces, claro, aparece la frustración.
Pero quiero remarcar algo muy importante:
El problema no está en el alumno.
La raíz de todo esto es que no ha habido un acompañamiento real. Y eso es responsabilidad del profesor.
El papel del profesor (de verdad)
Para mí, enseñar no es dar una partitura y esperar resultados.
Es:
Ver al alumno que tienes delante
Entender en qué punto está
Escuchar lo que necesita
Conocer sus objetivos e intereses musicales
Adaptar el material
Proponer retos alcanzables
Dar herramientas para avanzar
Un buen profesor no es el que sabe tocar muy bien.
Es el que sabe hacer fácil lo difícil.
El que descompone los problemas, te guía, te da recursos y te acompaña de verdad el proceso.
Y no, no se trata de hacerlo perfecto. Somos humanos.
Pero sí de tener esa intención: Estar al lado del alumno, no por encima.
La música no es para unos pocos
Durante mucho tiempo, la música (y el piano) se ha percibido como algo lejano, difícil, a veces, casi inaccesible.
Pero no lo es.
Como ya se ha reflexionado en el ámbito educativo, el aprendizaje musical debería construirse a partir de lo que el alumno trae, no obligarle a encajar en modelos que le son ajenos.
Como dijo Regelski (2005) no hay que redimir a los alumnos a las inclinaciones y prácticas musicales del profesor que les son tan ajenos que les enajenan.
La música no debería alejar.
Debería acercar.
Porque no es algo reservado a unos pocos, sino algo que puede ser accesible para todos.
Volver a lo esencial
Por eso, vuelvo al inicio:
Los errores son necesarios.
Los tropiezos son parte del camino.
Con un buen acompañamiento, se convierten en aprendizaje.
Sin ese acompañamiento, se convierten en frustración y desmotivación.
Incluso, más veces de las que me gustaría admitir, esas clases acaban sembrando creencias falsas y un autoconcepto desfigurado e injusto para el alumno.
Y no es lo mismo.
Aprender piano no es hacerlo perfecto.
Es avanzar, poco a poco, entendiendo lo que haces y disfrutando del proceso.
Porque cuando esto ocurre, no solo aprendes música.
También aprendes a confiar en ti.
¿Qué te propongo?
Si estás en este punto —si sientes frustración, dudas o no sabes por dónde seguir— quiero decirte que hay otra manera de aprender.
Una forma más amable, más clara y más adaptada a ti.
Si quieres, puedes empezar por aquí:
👉 En mi canal de YouTube encontrarás canciones y recursos para avanzar paso a paso, sin agobios.
*Apunte: En el canal hay un montón de recursos, son vídeos que he hecho para mis alumnos, con partituras adaptadas precisamente para ellos. Quizás te gusta una canción y no está adaptada para ti, o no sabes por dónde empezar... Sea lo que sea, siempre me puedes escribir y, si puedo, te doy una mano.
👉 Y si estás empezando desde cero, he creado libros muy visuales y sencillos para acompañarte en este proceso. Los puedes encontrar en formato digital o conseguirlos en formato papel, para tenerlos físicamente.
Porque aprender piano no debería hacerte sentir pequeño.
Debería ayudarte a crecer.
Y para acabar te dejo dos ideas que para mí son fundamentales:
“Aprender piano a veces puede ser difícil, pero no debería ser confuso ni frustrante.”
“Si lo estás intentando y no te sale, probablemente no es porque no puedas. Es porque necesitas otro camino.”
Deseo que todo esto te sirva para mirarte con buenos ojos y entender que tú no eres el problema, simplemente eres aprendiz.
Y si eres profesor/a y todo esto te resuena, y no sabes muy bien por dónde tirar con algunas situaciones, puedes escribirme y hablamos. No para juzgarte, todo lo contrario, para compartir experiencias, recursos y abrir caminos que nos ayuden a mejorar como profesores y acompañar mejor a nuestros alumnos.
Muchas gracias por estar por aquí.
Un abrazo,
Andrea
de Música al Piano
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